Tres letras; ven

Mi piel se niega a olvidar el calor de tu cuerpo, aquel que adorné con besos llenos de miel y locura y perfume de amor y vainilla. El atardecer dibuja tu sombra recortada en la ausencia. Ya no importa el tiempo, solo importa el tenerte, sean segundos u horas, vaya si vale la pena... Recorriendo tu cuerpo te voy conociendo, mis sentidos más despiertos que nunca descubren nuevos vicios y mis manos inquietas saben de ellos y los miman. Hoy todos los volcanes del planeta se unen para estallar en solo un beso, un abrazo o una mirada de esas tuyas mientras sonriéndome me recuerdas lo guapa que estoy. Ven, ven hacía mí, solo quiero sentirte un segundo conmigo. Sentir tus manos rozando las mías. Sentir tus labios perfilando los míos a besos. Sentir tu tacto en mi piel y sentir como mi cuerpo empieza a temblar. Solo quiero sentirte en mí. Una vez más. 

Visita inesperada



Si nunca sabes dónde puedes encontrar a alguien, menos te puedes imaginar dónde te puedes encontrar a alguien especial. Quizá no era el sitio más formal y supongo que todavía estoy en shock pero nosotros lo convertimos en nuestra esencia. Hay personas que no son para nosotros y personas que son a nuestra medida, y tú sin duda eres de las segundas, verme reflejada en tus ojos me lo dijo todo. Verte riendo y darme cuenta de que ese sonido me daba la vida era la señal de que estaba en el lugar correcto y con la persona adecuada, y no sé cómo habría continuado la tarde, lo que tengo claro es que no pienso quedarme con la duda otra más.

Consejo de un sabio




Si te hace feliz aumenta la dosis.

El calor del invierno

Hay personas que son primavera crónica en sí mismas. Que te permiten saborear lo alejado que está el dolor de ellas y lo cerca que estás tú de su piel. Personas que ahuyentan tus fantasmas del pasado, aquellos que un día tuvieron nombre y hasta casas asignadas. Personas que te hacen sentir invencible. Ciudades por descubrir con lunares pendientes por pintar. Personas que siguen siendo tu primer deseo cuando el alcohol hace de las suyas. O que siguen siendo tu primer deseo incluso cuando las copas no se han unido a la fiesta. Que consiguen ser un vicio, la calle sin salida en la que no te sientes acorralado, sino arropado, refugiado del mundo. Personas que trascienden lo físico, que se alojan dentro ti, entre el esternón y la piel, clavadas con chinchetas sobre tus costillas. Personas con magia. O personas que incluso lo son. Hay personas que consiguen que el frío invierno renuncie a tu piel. Y hay personas que son invierno, pero invierno abrazable.

Poesía dispar

Búsqueda de lugares olvidados
recortados de nuestras mejores fotos.

Tu llegada a mi casa un martes.
Y el desastre que hicimos en nuestros colchones.

Miradas de complicidad recordadas.
Ajenas a nuestras sombras.

Tu imagen en mi mesa.
Y tú en mi sonrisa.

Ella sabe

Ella sabe que una hora son sesenta minutos y que esos sesenta minutos son una vida, un sueño, una familia, son recuerdos de lo bello y de lo feo, de lo fácil y de lo duro. Ella sabe que el tiempo es caprichoso, que diez segundos pueden ser eternos algunas veces de la misma forma que los sesenta minutos pueden convertirse en un soplido. El tiempo te libera y te condena. Ella sabe qué eso de escuchar el cuerpo cuando te habla al oído. Ella sabe que el sexo débil pertenece a quien (se) lo cree, no a quien determine la sociedad.