Creo que te conozco. Me he perdido en el reflejo del mar en tus ojos y mi corazón ha pedido a gritos la rendición
cuando nos sorprendió tu sonrisa. Es él quien escribe, pues mi mente prefiere otros escenarios.
Creo que te conozco.
Y en estos momentos no puedo sentir nada más que un intenso deseo y aun así exijo tu pecho como territorio particular.
Creo que te conozco
y sin embargo tú no me conoces.
Realidades paralelas
Né
17:55
Anoche conversamos. Anoche conversamos después de un año de ausencia total. Y mientras tanto un testigo nos vigilaba. Hablamos de cosas imposibles. De cómo deseamos agarrar la luna con nuestras manos, o acercarnos al sol sin quemarnos. Algo así como experimentar nuestros sueños dentro de ellos. Recuerdo que me reí cuando giraste la cabeza a modo de sorpresa. La sombra fría de tu espalda se topó de bruces con una luz brillante que te iba envolviendo. Y por ironías de la vida, yo que me había cegado por ti, acabé cerrándote la puerta deslumbrándote con la claridad de mi amor propio.
Segundas partes nunca fueron buenas
Né
15:33
Pensar que a veces somos dos en esta cabeza de poeta... Quiebras mis esquemas, incendias mis quimeras, recompones mis acertijos, me haces bailar un vals en un fondo donde no sé distinguir realidad de ficción. Y la de ruido que organizamos cuando vienes a verme, que hasta los vecinos de abajo, los del piso del corazón, se agitan un poco. Vienes, lo dejas todo patas arriba y te vas sin ordenar el desastre que dejas a tu paso.
El desorden de la realidad
Né
11:03
Hoy quiero hablarle al mundo sin lírica,
sin ser poeta que susurra a través de sus versos.
Hoy quiero hablar a lo bruto y sin perfecciones literarias,
voy a romper un poco mi estilo de niña.
Quiero volver a despertar
Quiero volver a alcanzar el orgasmo
introduciendote en mis sueños prohibidos.
Quiero volver jugar a los exploradores y que descubras
las cuevas donde si miras al horizonte verás mi ombligo.
Quiero quitarte la ropa con la imaginación
para emborracharme con tu olor.
Quiero que nos corramos con el corazón tan desnudo
como nosotros.
Tentación adictiva
Né
9:30
Hoy he hecho inventario.
Tengo pendientes muchas sonrisas que se han quedado a la espera de nacer en las paginas bancas que nunca llegamos a escribir. También me olvidé de pedirte más caricias, más abrazos, y sobre todo más amor. Y necesito una respuesta para comprender por qué quisiste quedarte en tierra, aún sigo empeñada buscando el motivo que me impide comprender por qué no abriste tus alas para lanzarte conmigo hasta lo más profundo del precipicio, aunque tampoco te culpo. Tal vez fui yo la única responsable, con mi mentalidad suicida y mis labios saboreando el peligro, que solo quise saltar para coger aire puro y sentir el subidon de adrenalina.
Creo que no se me olvida nada, pero recuérdame para la próxima vez que te cuente todas las historias que murieron antes de ser contadas, porque tú cogiste mis palabras (las que quisiste) y con ellas interpretaste una despedida final.
El peso de los recuerdos
Né
11:30