En mi mente he hecho de todo contigo.
Confesiones nocturnas
Né
10:30
2018
Leía pero sin embargo esas palabras nunca llegaban a ser procesadas, se quedaban vagando en esa conversación de whatsapp que tantas sonrisas me había robado. Mencionaba cada hecho con sumo detalle mientras yo sentía cómo me deshacía, consciente de cómo cada recuerdo que él daba forma se iba marchitando. Como si al sacarlos de la burbuja de la memoria se desintegraran en contacto con el aire, dejando un hueco imposible de rellenar en mi interior.
Quería gritar(le), quería explicarme, comprender por qué un sueño se había transformado en una pesadilla. Pero las palabras se acumularon inservibles tras un espacio en
blanco… ¿Qué hago con ellas si no me dejan expresarme?
Y sencillamente le odié. Le odié para no echarle de menos. Pero con el tiempo descubrí que,
para odiarle, fui olvidando los buenos momentos. Hasta que un día decidí que
odiarle también me dolía. Y que ese odio lo había devastado todo hasta
convertirle en un desconocido.
Aprendí a olvidarle para dejar de odiarle. Y cuando le olvidé del todo, ya no
era es nada ni nadie.
Pensamientos huérfanos
Né
10:00
Encerrada en esta cárcel que son mis huesos, soñando cada día con poder escapar de los barrotes, con romperlos. Todas las noches, desde la azotea de mi cuerpo, caigo al vacío sin moverme y mis ideas chocan contra el suelo, inertes.
Con la costumbre a cuestas de juntar mis pies al andar, jugando con ellos para tropezar, haciéndolo aposta, apostando a equivocar, haciéndolo mal. Jugando a perder, perdiendo casi sin querer, rompiendo espejos buscando la suerte, olvidando que un espejo son siete años de mala suerte.
Siete años de mala suerte
Né
16:21
Quién habla de suerte teniendo el mar en los ojos... Tal vez me mates pero sabes a pura vida con tus pleamares llenas de sabiduría y tus tormentas. Tal vez choque contra uno de tus lunares y me hunda, pero quizá naufragar en tu mirada sea lo más parecido a pisar el paraíso que conozco.
El mar de tus ojos
Né
12:10
La onda expansiva provocada por mis versos llegará hasta tu habitación y sentirás su calor subiendo por tus piernas. Ya no dormirás, permanecerás a la sombra con hambre de piel y sed de ganas, en protesta del vacío de erotismo que jamás volverás a sentir. Invitaré a mis más sensuales fantasmas para para que por las noches te ciñan y susurren escalofrios húmedos, que escalen tu espalda, que se enreden en tu cintura, que agiten tu silencio hasta que llegue el día de hacerte trizas... A orgasmos.
Siluetas de un orgasmo
Né
10:30