Jaque mate

El día parecía hecho de una materia distinta, más lento, más tibio, como si el tiempo hubiera decidido detenerse en la curva exacta donde dos cuerpos se encuentran y dejan de ser extraños. Nos buscamos como quien regresa a casa después de un largo viaje. No había prisa. Pero sí ganas. Las suficientes como para prender el mundo y arder con él. 

Sentí cómo el deseo crecía despacio, como una marea paciente que avanza sin hacer ruido y termina cubriéndolo todo. No era un incendio repentino, sino un fuego antiguo, sereno y profundo. La piel hablaba un idioma que ambos comprendíamos perfectamente, un lenguaje hecho de estremecimientos, suspiros y silencios compartidos. El lenguaje del placer. 


Yo siempre vuelvo a ese día. Tengo tu mirada clavada en la memoria. Una mirada de deseo, de pasión. Me acaricias la pierna, fugaz, pero suficiente para comenzar nuestro arte. Te muerdo para que sepas que no vas a morir de mí, no te librarás tan fácilmente. Te enciendo, me enciendes. Tus manos danzan por mi cuerpo y las mías aterrizan en tu centro de gravedad. Está grande. Ojalá dentro de mí. Pronto, pienso. Me pasas el brazo por el cuello para salvar las distancias pero no me vale, necesito estar más cerca de ti, o en su defecto, encima. Como aquella vez. Aquella vez en la que nuestros cuerpos se conocieron por primera vez sobre un reggaeton de fondo. Aquello sí que fue arte, preciso, precioso y peligroso. Encima de ti toqué el cielo y repetí, desafiando al vértigo. Tus movimientos dentro de mí me dejaron fuera de juego. Jaque mate a la reina. 

Sin saberlo abrí una puerta hacia el infierno y me tiré de cabeza. Ahora convivo con el mono de la droga que me dejaste probar, deseando que llegue el día en el que la reina ponga en jaque al rey.



Caótica




Juegas como nadie con mis estados mentales.

A fuego lento

Te tengo debajo y me maravillo de la luz que desprendes. En este frotar de volúmenes beso tus mejillas a saltos y mis labios se impregnan de ti. Esa carita tuya me desquicia, me atormenta, me enloquece. Mirándote tan de cerca no veo más que tu boca, tan perfectamente dibujada.

Tus palabras, tu interés, tu querer hacer con esmero y yo tan impaciente, volcán esperando al momento idóneo para explotar gritando, deseando beberme tu amor de un trago. Me calmas con sapiencia, me mimas y me llevas a terrenos cálidos donde disfrutar del saborear lento hasta consumirnos lentamente.

No te vayas hasta que no descubra tu secreto.

Eres fuego

No sé cuantos golpes encajé, tal vez una docena, o quizá llegaron a veinte. Mantener la consciencia tras los golpes es complicado, y, predeciblemente, caí derrotada. Absorbida por la espiral que yo misma creé de forma inconsciente y ahogada en nicotina era evidente que mi final no estaba muy lejos.

Te prendí fuego, eras tú o yo, y jamás me permitiría volver a pisar el infierno de nuevo. Lo siento, pero en esta batalla solo puede quedar uno en pie, y esta vez es tu turno.

Te convertí en lo que yo fui durante años, unas grises y tristes cenizas, polvo, nada. Y entonces lo entendí todo. Pese a ser mi compañero eras un asesino, eras mi asesino. 

Mi hobby favorito

 

Pensar a veces también es un suicidio.

Ven, que no te recuerdo

No recuerdo tu mirada de ojos brillantes color avellana que himnotiza mis sentidos a la luz de las velas. No recuerdo tus besos en la frente que huelen a protección por las mañanas y a dulzura intensa justo antes de la siesta. No recuerdo tus sonrisas en la oscuridad que recorren mis mejillas después de un suave mordisco.

No, no recuerdo las cosquillas que me haces mirando al mar, ni tu obsesión de abrazarme con todo el cuerpo para que no pueda escapar como si quisiera hacerlo. No logro recordar tu manía de reírte de mis pucheros, ni los eternos besos de despedida antes de que coja ese tren que me aleja de ti. No consigo que mi memoria se acuerde de tus caricias y tu felicidad al pasear de mi mano cuando la calle estaba repleta de gente.

Lo siento, he de serte sincera, no te recuerdo, por eso... Ven.

Déjà vu

Con qué mágica cadencia mueves tus labios, como marcándole los tiempos a las miradas que me robas llenas de provocación. Me descubro descubierta y por esconder mis más bajos instintos levanto la mirada y en ese momento me encuentras. Dibujándote con besos me sueño. Atónito contemplas mis virtuales caricias como si jamás las hubiera sentido, el corazón obligando al cuerpo a la invasión se come centímetro a centímetro la piel y tú con un rostro de profunda desesperación abordas un suspiro. No dejes de caminar y cada paso nos acercará más...

Limpieza


La vista suicida de nuestro amor me dejaba el corazón hecho trozos, pero yo tampoco te echo de menos.

Bébetelo todo

Bébete una cerveza cuando leas esto. Bébete el vodka que te debe la pandemia. Bébete el licor de besos de la persona que quieres. Bébete el whisky antes de la cita con los demonios del pasado. Bébete el ron de las visitas que vuelven a llamar a tu puerta. Bébete el vino que te causó tanto dolor y hace todo siga dentro de ti.

Día 167

Visteme de arte, amor. Yo te pinto de horas por seguir brillando entre las noches y tus lunares.

Contracorriente

Afortunada coincidencia la de conocernos en este mundo al revés. Afortunada la paciencia que me pides cuando cuando en realidad lo que yo siento es que quiero arrancarte los labios a bocados. Afortunada cordura que nos envuelve cuando solo queremos enloquecer. Afortunada exhaustividad que nos ahoga cuando solo quedan dos cuerpos después del amor improvisado.

Torturas (in)necesarias

El frío que cala en mis huesos. Domingos, malditos y jodidos domingos. Ojalá perdida en tus sábanas, pero me encuentro sola fumándome un cigarro en la ventana. No paro de dar vueltas a por qué sigo jodiéndome recordándote cada séptimo día de la semana. Eres como el último sorbo del ron, amargo pero delicioso, yo casi lo describiría como inolvidable.

Carne y hueso

Tras la fina capa de la personalidad todos tenemos lo mismo.

Siempre elegí a los chicos malos

Tus labios me traicionaron, 
me colmaron de mentiras
que me prometieron volver a empezar de las ruinas.

Dijiste que me querías 
y yo aquí como si ya te hubiese olvidado, 
quemándolo todo a mi alrededor, 
escribiendo nuevos recuerdos
y poniéndote en el punto de mira.

Ha llegado el momento,
me voy.
Me voy con todo a la espalda
y el corazón envuelto en espinas.

Una historia de lujuria

Tormentas de sensaciones, vientos dispuestos a despeinarte el pelo y las ideas, sensibles ojos endiablados de lujuria e invariables riscos de peligro. Un beso suelto a discreción de todos, menos de nosotros. Una mirada oculta en la nada que esconde mucho más de lo que se puede imaginar. Una caricia que ronda aguardando en sitios prohibidos, expectante de la magia de tus labios. Y después nosotros entregados al suicidio eterno de las mariposas. Reviviendo una y otra vez en una cama de piedra condenada a vivir en nuestra tormenta.

Otra vida

Quien pudiera ser un gato, para joderme las 7 vidas, para buscarle los 3 pies y volver a aquella noche, con el chupito de tequila en la mesa, tan borracha y vacía, para necesitar un boca a boca de esos que te devuelven la memoria.

Aunque no lo sepas, te escribo

Me prometí que jamás escribiría sobre ti porque es como darte la importancia que jamás quise darte, pero tus disparos me están volando la cabeza. Tengo la memoria muy gastada de recordar que reírnos juntos es lo más parecido a una brazo sin tocarse, aunque puestos a elegir prefiero saciar mi hambre de piel estando a milímetros de ti, aunque sea unos segundos. Tengo la imaginación muy gastada de crear momentos de conexión intensa entre tú y yo, porque creéme, si me dices que sí yo no lo voy ni a pensar. Y no sabes lo que pesa llevar esto en silencio, un silencio que ahoga, que mata. Mi secreto quiere ser beso pero morirá siendo beso no respondido, solo tú puedes hacer que suceda... Efectos inapropiados que creas en mi. Será tu inaccesibilidad. Así que ahora que lo intuyes, dímelo; si supieras la verdad... ¿que harías?

Boca abajo

He descubierto que si me cuelgo boca abajo pueden caer todas las preguntas que habitan en mi cabeza, si alguien encuentra las respuestas que me las envíe por whatsapp. Gracias.

Acrofactory

Para empezar, me encantas


Para empezar, me encantas,
y ese es el punto final.

Suena simple,
pero dentro de esa simplicidad
es complicado,
me encantas,
y no sé qué hacer con esto.

Desde que somos nosotros
no cualquier cosa
me parece más bonita.

Ahora es mi turno



Y me quiero porque me toca,
quizás porque he tocado fondo.

Me entregué. 
Di todo, y di más que todo. 
Y ahí está la cosa, 
que ya no me queda 
nada.

Olvidé que todo soy yo,
olvidé que no puedo entregarme a nadie 
o me quedaré vacía.